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[b]Abu Musab Al Zarqaui y otros planes de la CIA[/b]
Una frase pronunciada por George Bush en 2002 fuente de inquietud fue: "En pocos años veremos una nueva generación de armas capaces de aniquilar a los enemigos del mundo libre". La frase, perteneciente al Discurso del Estado de la Unión, no se refería a armas biológicas o nucleares, como se temió, sino a elaborados planes destinados a las guerras de Iraq y Afghanistán.
Precisamente ahora que se habla de la muerte de Abu Musab Al Zarqaui salen a la luz datos de la actividad de la CIA en la creación de tales armas. El problema fundamental de EEUU en su estrategia militar actual radica en el gran número de bajas humanas y gastos para la movilización continua de reservistas de combate. Intentando minimizar el número de víctimas propias, la CIA lleva trabajando desde hace años en la preparación de un "soldado de alta capacidad" dedicado a misiones de alto riesgo. El proyecto, que se inició durante la presidencia de Ronald Reagan, ha evolucionado mucho en los últimos cuatro años: aborda la preparación de un soldado equipado con sensores corporales implantados en el cuerpo y directamente conectados a su cerebro, que permitan contar con una capacidad de estímulo sensorial y maniobra 4 veces superior que un soldado convencional. Los sensores incluyen sistemas ópticos, de navegación, sensitivos y térmicos que convierten de modo literal a la persona en un cyborg (ser humano con implantes tecnológicos) a disposición del ejército.
Unido a ello, la posibilidad de emplear voluntarios extranjeros (frecuentemente engañados e intervenidos por los propios médicos de la CIA mediante inducción sofrónica), ha dado "alas libres" para crear grupos de operaciones especiales de cyborgs capaces de efectuar misiones de alta peligrosidad. Contrario a lo esperado, el éxito obtenido es bajo y ha complicado aún más si cabe los conflictos bélicos en curso, pues la agencia no controla la operatividad de estos soldados desde 2004. En los últimos meses, la CIA ha estado sometida a un incesante goteo de preguntas sobre la identidad de Abu Musab Al Zarqaui al descubrirse incoherencias con los datos de la inteligencia jordana. Como es habitual, nada se ha confirmado o desmentido, pero las sospechas sobre la identidad del que podría haber sido uno de los malogrados experimentos suena cada vez más alto entre los expertos bélicos.
Las últimas hipótesis apuntan a que el temido Al Zarqaui podría haber sido un experimento fracasado de la agencia de inteligencia de EEUU, “seducido” por la resistencia iraquí en contra de los propias tropas ocupantes. Su muerte, tras sobrevivir unos minutos al impacto de dos potentes bombas sin apenas daños externos apreciables, comienza a ser la prueba del peligroso proyecto del que algunas voces comienzan a decir también tendría relación con el mismísimo Ben Laden.
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